"Cuando se dice que la Constitución tiene que ser la casa de todas y todos. No puede ser la casa de todos y todas porque no puede ser la casa de los violadores de los derechos humanos y ellos son parte de este país. Tampoco ser la casa de los que han vendido los recursos naturales, no puede ser la casa de los explotadores de los temporeros, no puede ser la casa de los que roban agua, ni los que trafican con migrantes. No puede ser la casa de la mierda como sociedad que tenemos en muchos aspectos. Esa mierda hay que barrerla para fuera y hacer que esta casa sea de gente limpia, honesta y honrada . En caso contrario será de nuevo la casa de los explotadores, de los sinvergüenzas de los arrogantes". Redolés, The Clinic 2022. Respondo con Alexander Solzhenitsyn: "If only it were all so simple! If only there were evil people somewhere insidiously committing evil deeds, and it were necessary only to separate them from the rest of us and destroy them. But the lin...
"...[P]rimarily looking into certain sounds, certain scales...not that I’m sure what I’m looking for, except that it’ll be something that hasn’t been played before" La Vacas Sagradas de la Academia Tradicional de la Objetividad observan con ojo inquisidor la falta de método, de análisis concienzudo, técnica y disciplina. La forma en que las cosas deben ser hechas, el estándar que será aceptado. Yo mismo formo parte de ese gris grupo de jueces; como profesor y, ante todo, como autocrítico flagelante. La paradoja se da en que la autoexigencia no es realmente tan "auto" exigencia como se cree. Son fuentes exógenas más bien, una exigencia heredada, búsquedas de aprobación de un super yo que recuerda el deber ser. La creación, sin embargo, debe desterrar esas imposiciones importadas. Para Jean Guitton la cosa va así: "El talento está por encima de las reglas y se revela liberándose de ellas", y un par de páginas más adelante agrega: "En todo hay que ...
En esta posada enloquecida pienso en la hora más alta de la noche. Intento conciliar el sueño pero diosecillos domésticos desordenan los trastes con estruendo. Se me ha dicho que el mañana ya vendrá y que basta con leer a los antiguos para asegurar el instante presente. La renuncia estoica contrasta con la palmaria evidencia: el mañana se emperifolla y sale a bailar. El baile es uno tan antiguo como el Tao, un meneo de seducción, un juego coqueto. Entonces le creo, acepto su presencia aún no consumada y me dispongo a las artes mágicas y oficio de prestidigitador. El día después de mañana un nuevo rey gobernará la ciudad. Los militantes derrotados guardarán entonces fuerzas para otra batalla, amasando sus rencores y escabechando ponzoñas. Aquellos en la cavernas y los campos miraremos desde el palco, usted quizá, se unirá en dicha o llanto. O, tal vez, contemplará desde un sitio donde, sea uno u otro el ganador, todo seguirá por donde debe seguir. Yo escuch...